La única manera de encontrar los límites de lo posible es yendo más allá de ellos en el imposible.

Arthur C. Clarke

Acerca de Tu Espada Mental

Si estás aquí, es porque tienes una gran curiosidad por saber quién es el autor de esta web, y de dónde sale todo lo que está aquí. Pues bien, por primera vez contaré un poco de esa historia.

Mi nombre es Marcelo, soy de Chile, y nací en este mundo por los años 90. Viví una vida normal, hasta que con casi 9 años, supe por primera vez lo que era la muerte de un familiar. En ese tiempo, falleció mi abuelo, quien no solo era mi abuelo. Él era el único hombre que hasta ese momento me había dado cariño, y nunca más hubo otro hombre que él, por lo tanto, su muerte me afectó muchísimo… Y siendo yo un niño, vinieron a mí las preguntas sobre la muerte, quería saber qué era eso. No podía entender para qué vivíamos si finalmente íbamos a morir. Me preguntaba: ¿Cuál era el sentido de la vida?

Estas preguntas que me hacía con solo 9 años no tenían respuesta. Se las hacía a mi madre, pero ella nunca pudo contestármelas. Luego, mi familia se quebró, sus integrantes se separaron. Y yo me quedé solo con mi madre. Mi vida se oscureció por una profunda tristeza, pena, dolor y soledad. Y así, entré en una depresión silenciosa con solo 9 años, de cual vine a salir casi a mis 18 años, sin la ayuda de ninguna persona, pues nadie se dio cuenta de esta depresión, ni siquiera yo.

En esa depresión hubo momentos muy oscuros, en los que estuve muy solo, y sin amigos… solo tenía a mi madre… hasta que un día, pareció que ni eso tenía… entonces, vino por primera vez el pensamiento de matarme. Pues creía que ya no tenía sentido vivir. Entonces, quise matarme… miraba un cuchillo y pensaba cómo usarlo para quitarme la vida… lo iba a hacer, pero algo en mí me detuvo en el momento… y más tarde, la oportunidad y el pensamiento de matarme se perdió y no volvió nunca más.            
En ese tiempo, Dios, era algo que se “supone” estaba por ahí, en algún lugar, pero que yo no sentía. Recuerdo que en un momento quise alejarme de él… pero cuando lo hice, me sentí aún peor. Por lo que luego abandoné esos deseos, pero no le di a Dios más importancia de la que antes tenía. Dios pasó a convertirse en algo que estaba “por ahí”, pero que yo no entendía.

Pasaron los años, la vida era triste, pero con una muy leve tendencia a mejorar… Pero esa tendencia nunca la vi hasta que salí de la depresión. Esa tendencia, era un Orden Invisible para mí.      
En algún momento me cambiaron de colegio, y recuerdo que mis nuevos compañeros me molestaban y eran muy crueles conmigo… mucho tiempo sufrí por ello… pero algo que nadie sabía en el nuevo colegio, es que desde siempre tuve una personalidad de ser líder, y antes de haber entrado en la depresión, ya mostraba esa cualidad en mi antiguo colegio. De modo que en el nuevo colegio, un día me aburrí de tantas molestias, y me enfrenté a todos los que me molestaban. Más tarde, logré infundir miedo ante los demás, y retomé mi cualidad de liderazgo, pero ahora de forma negativa. Ahora era un líder negativo. Era el cabecilla de un pequeño grupo entre mis pares. Y fui un líder negativo hasta poco antes de salir de mi depresión, momento en el cual, entré a la universidad, a estudiar Ingeniería Civil Informática.

Al entrar a la universidad, todo mi liderazgo se reinició, y retomé así el camino virtuoso que llevaba antes de mi depresión. Sin embargo, los primeros años aún me quedaba algo de oscuridad en mi mente, la cual, usaba a voluntad para mostrarme desafiante ante quienes yo quería… Pero eso, solo era un disfraz que usaba a mi conveniencia en ese lugar. Pues sabía perfectamente que algo luminoso en mi interior iba creciendo cada vez más… pero no sabía qué era aquello…

Fue en ese tiempo, que me convertí en un estudiante espiritual de forma consciente, e inicié este blog (el 2011). Pero poco antes de esto, terminando el colegio había descubierto un conocimiento espiritual, que, en ese momento, me parecía muy profundo (pero que no lo era). El cual, requería que yo fuera siempre positivo, pues de otra forma, podría hacerme daño con mis propios pensamientos… Eso me llevó, sin darme cuenta, a cambiar patrones mentales negativos para poder ser cada vez más positivo. Lo cual significó para mí evolucionar mi alma (sin saberlo). Fue ese conocimiento, el cual debía aprender a usarlo positivamente, el que dio origen al nombre de este blog. Tu Espada Mental hace alusión a un conocimiento que cada cual debe descubrir y aprender a manejar, mediante un entrenamiento mental.

Con todas estas experiencias, entré a la universidad, pero ella rápidamente me desencantó. Era algo que sentía como un estorbo, pues quería hacer tantas cosas en mi vida… Pero todas ellas tenían que ser después de la universidad. De modo que tenía que pasar por ella a la mayor velocidad posible para así, luego poder dedicarme a las cosas que tanto quería hacer. Esto significó que desde que entré a la universidad quería salir de ella, me esforcé medianamente en que me fuera bien, y así obtuve el reconocimiento de los profesores de ser el alumno con mejor rendimiento de la carrera. Pero nada de ello me importaba. Yo solo quería sacarme el obstáculo del camino, para hacer lo que desde años ya sabía que quería hacer: Ayudar al mundo y a las personas que sufrían.

Cuando salí de mi depresión, en mi mente quedaron varios residuos de negatividad. Para mí era evidente que por la depresión yo me había reprimido de hacer muchísimas cosas. Por lo que al salir de ella, lo único que quería hacer, era destruir todos mis límites mentales que aún arrastraba de la depresión. Y eso fue lo que hice. Sin embargo, en ese tiempo nunca supe que al hacerlo, lo que profundamente estaría haciendo era evolucionar aún más mi alma. Eso solo lo descubrí varios años después, al escribir mi primer libro.

La verdad es que siempre he sido un buscador espiritual, las cosas espirituales y el poder de la mente me interesaban desde antes de la depresión, pero éstas las olvidé durante ella, sin embargo, estos intereses volvieron después, nuevamente… Y ya nos quise eludir más. Desde pequeño quería descubrir los misterios del universo, y entender el poder de la mente. Pero no sabía cómo. Lo que sí sabía, es que si seguía a alguien en esto, podría perderme al seguir a alguien incorrecto. Pero yo no me sentía con la capacidad de discernir a quién seguir. De modo que nunca seguí a nadie, salvo a Jesús. Y es por esta búsqueda espiritual, más mi negación a seguir a cualquiera, que volqué todo mi intelecto en intentar descubrir todas esas cosas que tanto quería entender. Y dado que siempre tuve una tendencia a intentar tener mi propio pensamiento sobre las cosas. Eso me llevó a ser muy hábil reflexionando. Y me encantaba reflexionar. Filosofar era algo muy fácil, y muy productivo para la vida. Además, pasé tantos años solo, que estar en mi mente era lo único que podía hacer. Pero cuando estaba en la depresión, mi mente estaba oscurecida. Y fue en ese periodo cuando conocí por primera vez a mis monstruos internos. Mis propios demonios mentales. Ellos fueron mi compañía por toda mi depresión… y los causantes de la misma. Sin embargo, en algún momento de mi depresión, creo haber escuchado por ahí, una frase que decía algo así como: “cualquier cosa que te pase en tu interior, solo tú conoces las razones de lo que te ocurre”. Y recuerdo que después de reflexionar este pensamiento, me pareció correcto y lo acepté como un hábito en mi vida. Así, después de aceptar esto, cada vez que me sentía mal, recordaba esta frase y me disponía a reflexionar hasta encontrar las razones de mi estado emocional. Nunca huía de mis monstruos, siempre los enfrentaba. Y fue esto, lo que me hizo avanzar espiritualmente hasta salir de mi depresión. Gané muchísima experiencia trabajando en mi interior, desarrollé una técnica para bucear en mi interior (que luego llamé: El Árbol de Preguntas), y sin darme cuenta, me inicié en mi autoconocimiento antes de los 10 años de edad.

Mi habilidad para reflexionar, se puede apreciar en el blog en la originalidad de cada escrito. Pues todo lo que está escrito en este blog, no es copiado de ningún lugar, es simplemente el resultado de un pensamiento propio y personal, argumentado con inteligencia, lógica e investigación, y es producto de una verdadera búsqueda espiritual, que llevo desde muchos años en esta vida… pero que no empezó en esta vida.    
Ahora me doy cuenta, de que quizás la cualidad de líder, fue lo que ha hecho que nunca me importe si acaso encajo o no con la sociedad. Pues siempre he sido invulnerable a la presión social, y aunque haya todo un grupo pensando de una forma, si yo bajo mi propia reflexión descubro un error en ese pensamiento del grupo, siempre he sido capaz de cambiar el pensamiento de varios del grupo. Y aun cuando nadie me entienda, siempre he sido capaz de negarme a seguir lo que todos siguen. Nadar contra la corriente nunca ha sido un problema, pues ella no tiene fuerza sobre mí. Menos ahora.  
Es cierto que en algún momento fui un líder negativo, pero llegado a un punto en mi evolución espiritual, decidí nunca más serlo, y decidí que siempre intentaría guiar por el camino más luminoso que pudiera a todo a aquel que necesitara ayuda, o a quien quisiera recibir mi ayuda. Esto, fue realmente el resurgimiento de otra cualidad que antes de entrar en la depresión, siempre tuve. Esta es la cualidad de servir a los demás. Cualidad que después de profundos viajes en mi interior, un día descubrí que era parte de mi camino espiritual. Después de descubrir esto, tenía pleno sentido por qué desde que tengo memoria, siempre he querido ayudar a todo el mundo. Estudié Ing. Civil Informática justamente para ayudar al mundo a través de la tecnología. Y después de casi 20 años dedicados al autoconocimiento, un día se me hizo evidente la necesidad que tenían los individuos de este mundo de conocerse a sí mismos.

De pronto, se hizo evidente que todos mis desastres personales, eran producto de que, en algún área de mi vida, yo no me conocía. Pero esto, resulta que aplicaba ¡para todos! Pero parece que nadie se daba cuenta… Así, después de reconocer que efectivamente me conocía un poco más que el común de la gente, me vi con la capacidad de ayudar a satisfacer esta necesidad… y luego de considerar que podía ayudar en esto, decidí hacerlo, e hice un libro para enseñarlo, el cual llamé: Autoconocimiento Moderno.

Por primera vez en mi vida, di todo de mi Ser para crear algo. Puse toda mi mente, y todo mi corazón en ese libro, me dediqué a tiempo completo, 2 años a este libro, con el único afán de ayudar al lector a que se conozca, y así, liberarlo del sufrimiento, errores y desastres por ignorancia. Sin dudas, ha sido la cosa más difícil que hecho en mi vida… No te imaginas lo difícil que fue… Pero ¡ya está hecho!

Mientras escribía el libro, de pronto el campo de la informática se conectó directamente con el autoconocimiento. Había una conexión directa y profunda entre estas dos cosas que jamás había visto, y ahora, era posible que por primera vez, a través de mi obra, las Ciencias de la Información se integraran en un camino espiritual como el autoconocimiento. De ahí el nombre de la obra, pues el autoconocimiento siempre ha existido, pero ahora se integraba la informática a una enseñanza espiritual.

Pero mientras escribía el libro parecía que nadie lograba ver esta conexión. De pronto era evidente que la mente solo trabajaba con información… y eso hacía que muchos procesos mentales fueran iguales a los procesos computaciones que también manejaban información. La conexión entre estas cosas era muy profunda e inseparable…

Más tarde, mi conocimiento de informática me reveló la verdadera naturaleza del ego. Descubrí que teníamos un virus informático infiltrado en nuestra mente… Supe después que Carl Jung (Psicólogo), y David Bohm (Físico Cuántico) también se habían dado cuenta, pero que ellos no lograron descubrir cómo sanarse de este virus, y que yo solo lo había logrado descubrir por mis conocimientos en informática… Este virus era el responsable de todos los males de la humanidad. Pronto me di cuenta que yo sin saber nada de esto, desde el tiempo de mi depresión hasta el momento de escribir mi libro había aplicado los medios destruir el virus, y así es como en algún grado había sanado mi mente… Era increíble… Pero entendía todos los pasos de la verdadera sanación. Luego de esto, era evidente de dónde vino ese pensamiento que en mi niñez me sugería que me matara… Ese pensamiento… era el virus ego, diciéndome que matarme era la solución a mi sufrimiento… sufrimiento, que él mismo producía.

Curiosamente, un día del 2018, pensando sobre cuál era el arma definitiva contra este virus mental y los monstruos internos (los hijos del ego), pensé que esa arma, era un espada… pero cómo el virus está en la mente… la espada tenía que ser mental. El arma contra este virus, era ¡una Espada Mental! Era un estado mental perfectamente equilibrado entre el deseo y la aversión (que algunos conocían como Ecuanimidad Perfecta). Y cuando me di cuenta de esto, casi no lo podía creer… El arma… era el nombre de este blog! Y cuando sucedió esto, vi un Orden Invisible que conectaba mi depresión, mi blog, mi profesión, mi autoconocimiento y mi libro… Todo era parte de una misma misión espiritual… Ahora, el sentido de la vida estaba siendo revelado…

Quiero decirte, que cuando niño nunca supe muy bien de dónde venían mis deseos por ayudar a la gente. Solo sabía que eso era lo que más quería hacer. Pensaba que quizás si lograba ser millonario, podría ayudar a mucha gente… Pero luego me di cuenta de que habían mejores formas de ayudar. Por mucho tiempo, estuve buscando cuál era esa forma óptima de ayudar a los demás. Y cuando este deseo se hizo muy consciente, mi vida entera comenzó a girar entorno a esto. Recuerdo que me preguntaba: qué es esa cosa que debería hacer para ayudar a todos, y que a la vez, podría hacer el mayor impacto positivo en este mundo… luego descubrí, que esa cosa, era lograr mi propia transformación en alguien mejor. Lo que significaba abandonar toda la negatividad de mi mente.

Después de entender esto, todo se volcó hacia mí. Todo se trataba de mí y mi autotransformación… pero nunca podría cambiar algo de mí sin saber antes, qué cosas debería cambiar y por qué. Y es así como el autoconocimiento se volvió la base de toda mi autotransformación. Por años destiné un gran tiempo a esto, y era algo que cada vez amaba más hacer, pues no solo me sentía mejor y era más feliz, sino que también, era cada vez capaz de ayudar mejor, de ser más sabio, y más positivo. Estaba pudiendo hacer lo que más quería en esta vida…

Luego de escribir mi libro, ocurrió algo inesperado a mi alrededor. Noté que de pronto, mis amigos cercanos tuvieron una poderosa transformación positiva, motivados por mi influencia sobre ellos. Comencé a ver cómo sus vidas cambiaban positivamente hacia algo mejor, los vi crecer internamente, trascendían dificultades importantes para ellos, y me escuchaban cuando se topaban con un problema personal. Era increíble ver cómo crecían, y eso me daba tanta alegría, pues a todos los quiero tanto, que verlos bien, era lo mejor que podía ver en ellos. Incluso personas que tenían una gran resistencia al cambio, como mi madre, al estar constantemente conviviendo conmigo, cambiaron lentamente ante mi imparable transformación.

Uno podría pensar que todo esto lo produje yo, pero yo no produje nada. Tan solo serví de inspiración para que lo luminoso que ya está en todos (también en ti), aflorara más fácilmente, pues esto tarde o temprano iba a ocurrir en ellos. Por esto es que nadie transforma a otro. Todo es una autotransformación.

Ahora comprobaba que efectivamente, mi propia transformación era todo lo que tenía que hacer. Me pregunto, cuánto tiempo pasará hasta que esta inspiración llegue más allá de mis amigos. Y sé que una parte de esto también ha llegado a ti. Mi blog ha estado años inspirando cambios, y hoy más que nunca, tiene los artículos ¡más avanzados de su historia! solo y únicamente por la transformación de su autor. Hoy en día mi vida entera gira entorno a ayudar al mundo a través de mi propia transformación interior.

Y en algún punto de este gran viaje interior, me di cuenta de que Dios no solo estaba “por ahí”, sino que está, adentro de mí, de ti, y de todo lo que existe. La luz que hay en ti, como en mí, es la Luz de Dios, adentro de nosotros. Esa luz era lo que hace años atrás había comenzado a crecer en mi interior, pero que yo no sabía lo que era. Esa Luz es el Origen de todo lo escrito aquí, es lo que me siempre me ha motivado a querer ayudar… Pero llegado a este punto de mi historia, había avanzado tanto espiritualmente, que ahora era un estudiante espiritual avanzado. En eso me había convertido. Sin embargo, esto no era demostrable en lo externo. La gente miraba mi cuerpo y simplemente veían a un joven. Pero pocos descubrían la sabiduría que tenía ese joven, y prácticamente nadie, se daba cuenta de lo que estaba sucediendo con ese joven… Él, se estaba convirtiendo en un maestro espiritual. No se sabía cuándo sucedería, pero era seguro que ello ocurriría. Aquello no se podía evitar, pues esa es la evolución natural que ocurre en todo tipo de estudiantes. Alguien que aprende mucho, y enseña lo que aprende, siempre termina convirtiéndose en un maestro de aquello que aprende.

Esta es mi historia. Una historia que espero te sirva en algún grado, por lo menos como inspiración.
Gracias por leerme. Puedes revisar mi trabajo gratuitamente en todo este blog, y en mi canal de YouTube. Allí enseño con mi voz y puedes escucharme directamente. Estaría encantado de que te suscribieras, y así me ayudaras con eso. Pincha aquí para suscribirte:

Ha sido un placer escribirte, y te mando un gran abrazo.              
Marcelo.

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